Laura Rojas – Centro – Feminista

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A mí ese ejercicio me reconcilió con ciertas cosas, con ciertas ideas, con ciertas partes incluso de mí misma que hace rato no tocaba, que pensaba que estaban en quietecitas, que eran ideas que quizás no quería como sacar la ilusión, pero, al ver esas ideas, esas experiencias, esos puntos de intención en los otros, hicieron que me cuestionara bastante, y que me reconciliara con ello. También, ver al otro de una forma horizontal, porque lo que hizo ese ejercicio fue ponernos de una manera horizontal a todos, fue algo que me permitió escuchar, escuchar bien, porque muchas veces uno tiene una superioridad moral que no le permite escuchar al mismo volumen al otro. Entonces este ejercicio permitió que nos viéramos de forma horizontal y que yo dentro de mí admitiera: el otro tiene algo interesante para decir y tiene algo que me puede enseñar, tiene algo que puede cambiar mi opinión, tiene algo que me puede cuestionar, entonces, al uno ver eso en el otro, y no olvidar la humanidad de ese otro al que creo tan distinto, pero en realidad no lo es.

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