Honestamente me voy de aquí demasiado impactado. El impacto a veces se mide, a veces se siente, no siempre hay que medir el impacto. Yo siento ese impacto en mí. Me sorprende mucho que me voy de aquí con tantos amigos y con tantos conocidos, me voy con contactos de otras posturas políticas, de otras posturas similares a las mías, y es muy bello. A parte del ejercicio que hicimos en este aula, es muy importante el ejercicio que hacíamos en los pasillos, que hicimos en la fogata, y es que ahí todos éramos diferentes, pero no éramos indiferentes con el otro… Llegamos a tantos acuerdos, llegamos a tantas posturas similares y a tantas desilusiones iguales también, que es muy impresionante, desde un lado u otro estamos muy desilusionados de muchas cosas, pero también estamos muy enamorados de otras que también nos convergen y nos convocan mutuamente. También el ejercicio se vivió en los pasillos, en los corredores, a las once de la noche, entre risas y charlas, esta experiencia es una experiencia que se vive, y eso es muy interesante, porque aquí hemos vivido algo que seguramente ninguno lo hemos hecho antes, yo creo que es lo más significativo.

