Evaluación final: voces y aprendizajes de los jóvenes

Comparte este artículo

La evaluación al cierre de los tres días fue un espacio privilegiado para comprender el impacto del proceso en cada participante. Más que una retroalimentación logística, las intervenciones mostraron cómo el encuentro transformó miradas, cuestionó paradigmas y sembró compromisos de futuro.

Transformación personal y ruptura de paradigmas

Uno de los aprendizajes más repetidos fue la capacidad del encuentro para confrontar prejuicios y permitir un acercamiento honesto al “otro”. Jóvenes que llegaron con resistencia descubrieron que sus ideas no son absolutas y que es posible dialogar desde la diferencia.

“Cuando llegamos a este espacio se empiezan a quebrantar un poco de paradigmas que ya teníamos fijados, me pasó, pensé que venía a discutir desde el inicio y a irme discutiendo y fue todo lo contrario. Llegué a conocer personas, creo que ya me voy con amigos ante lo diferente…”

(Kristian Camilo Medina, Centro Izquierda).

“Una de las cosas que más importante me parece acá es la posibilidad de ver la humanidad en el contrario. Muchas veces cuando uno piensa en el otro lado del espectro político, se crean imaginarios que deshumanizan. Pero ahora, ¿cómo no voy a pensar cuando pienso en la derecha en esta humanidad que vi hoy?”

(David Rueda, Socialista).

El ejercicio, entonces, no sólo fue político sino profundamente humano: ver al adversario como persona y no como enemigo.

Valor del encuentro y la metodología

Los jóvenes coincidieron en que la calidad de la facilitación fue decisiva. Resaltaron la claridad metodológica, el lenguaje cercano y la capacidad de guiar el proceso con firmeza y sensibilidad. Reconocieron que muchos otros espacios fracasan precisamente por no cuidar estos aspectos.

“Este tipo de espacios solamente podrían darse si las personas que lo guían saben lo que están haciendo y saben cómo hacerlo. Muchos otros fracasan porque no saben guiar, escoger a los participantes ni bajar el lenguaje. Ustedes cumplieron con eso y más”

(Christian David Arias, Centro Democrático).

Aquí se evidencia que la legitimidad del diálogo depende tanto de los participantes como de quienes lo facilitan.

Convivencia y construcción de lazos

Un hallazgo común fue el valor de la convivencia cotidiana. Más allá de las discusiones formales, los jóvenes destacaron la importancia de los momentos informales como las caminatas, los pasillos o la fogata. Allí se forjaron confianzas y amistades inesperadas.

“El espacio no lo crea sólo el conocimiento, sino las personas con las que usted lo adquiere… ver a jóvenes de partidos distintos saltando, abrazándose, son cosas bonitas y creo que ese es el gran mensaje”

(Simón Hoyos, Partido Conservador).

“Me voy con tantos amigos y con tantos conocidos… el ejercicio también se vivió en los pasillos, en la fogata, entre risas y charlas a las once de la noche. Hemos vivido algo que seguramente ninguno lo habíamos hecho antes”

(Bryan Stiven López, Izquierda – LGTBIQ+).

El encuentro funcionó como catalizador de relaciones horizontales y auténticas, donde las diferencias no impidieron el surgimiento de afectos y reconocimientos mutuos.

Inclusión y participación

Aunque la experiencia fue enriquecedora, también surgió la reflexión sobre la necesidad de garantizar mayor participación de mujeres. Una joven enfatizó que la política sigue siendo un terreno masculinizado y que espacios como este deben ser ejemplo de paridad.

“Recomendaría este espacio específicamente a las mujeres… que no dejemos que estos espacios sean mayoritariamente hombres, sino que logremos esa paridad. Y no sólo desde mi corriente, sino de todos los espectros políticos”

(Verónica García, Izquierda Feminista).

“Fue un ejercicio de auto-reflexión muy potente: ¿qué tan inamovibles son mis ideas? ¿Qué tanta apertura tengo? Ese cuestionamiento es necesario para cualquier persona que quiera ejercer política”

(Juliana Londoño, Centro Feminista).

Proyección y réplica

Los jóvenes además de evaluar lo vivido, proyectaron la metodología hacia el futuro. La mayoría coincidió en que Tendiendo Puentes debería replicarse en distintos territorios, incluyendo comunidades indígenas y escenarios políticos locales.

“Este taller se podría replicar porque es un espacio para reflexionar sobre la violencia, sobre la polarización y cómo nos impacta en el país”

(Evelyn Zharick, Izquierda Ambientalista).

“Creo que desde ya se puede crear un ejercicio de confianza y de construcción de paz; este espacio personificó muy bien ese gran fin” (Juan José Agudelo, Creemos).

“Consideraría mucho replicarlo en nuestro territorio indígena. Me nutrí de muchas ideas que pueden generar un impacto positivo dentro de la comunidad” (Iván Espitia, OIA).

“El espacio yo lo veo como un regalo. Me niego a quedarme sin herramientas para intentar construir un mejor país” (Valentina Cardona, Dignidad y Compromiso).

Esta mirada evidencia la apropiación del proceso como herramienta de transformación más allá del encuentro.

Balance general

Finalmente, los testimonios expresan gratitud y satisfacción. Para muchos, la experiencia fue un regalo inesperado que deja huella en su vida personal y política.

“Es una inmersión, un puente, venir y encontrarse”

(Simón Hoyos, Partido Conservador).

“Honestamente me voy demasiado impactado, me voy con amistades y aprendizajes que nunca imaginé”

(Bryan Stiven López, Izquierda – LGTBIQ+).

Los jóvenes valoraron el espacio como una experiencia transformadora que les permitió cuestionarse, reconciliarse consigo mismos y con los otros, y renovar su compromiso con la paz.

En conclusión

Las voces de los jóvenes en la evaluación final dejaron entrever su satisfacción por lo vivido, aprendizajes profundos y propuestas hacia el futuro. De sus testimonios emergen mensajes comunes que permiten identificar el alcance real del ejercicio: una experiencia transformadora en lo personal, valiosa en lo metodológico y con un potencial claro de proyección territorial. Lo anterior permite destacar tres hallazgos principales que recogen el espíritu del encuentro:

1

El poder transformador del diálogo

El encuentro permitió que los jóvenes reconocieran la humanidad en quienes piensan distinto, superando prejuicios y paradigmas. La experiencia demostró que el diálogo, cuando es honesto y bien facilitado, puede convertirse en una herramienta para reconciliarse con el otro y consigo mismos.

2

Un ejercicio político y pedagógico ejemplar

La calidad metodológica y la convivencia fueron decisivas para que la experiencia resultara significativa. Más allá de los debates, los momentos informales fortalecieron la confianza y los lazos personales, mostrando que la construcción de paz también se teje en lo cotidiano.

3

Retos y proyección hacia el futuro

Si bien se reconoció el desgaste emocional y la intensidad de las jornadas, los jóvenes coincidieron en la importancia de replicar Tendiendo Puentes en otros territorios, incorporando criterios de inclusión -como la paridad de género- y cuidando el bienestar de los participantes. La apropiación expresada indica que este modelo puede convertirse en una semilla de transformación social más allá del espacio vivido.

Comparte este artículo